PAJARES DE LA LAMPREANA

Villa de la Tierra del Pan
 

Bromas

Bromas


Los pueblos castellanos en general han sido tradicionalmente austeros, recatados y poco bromistas. El clima, la topografía y la escasez conformaron un talante austero, ensimismado y cauto. He comprobado que se generan pocos chistes en Castilla. Al vivir hacia adentro, la gente prefiere no exteriorizar sus sentimientos; ni se mete con nadie, ni le gusta que se metan con ella. Es una forma de salvaguardar la intimidad, de proteger la timidez y de evitar el escarnio.

A pesar de ello, hay momentos muy especiales que propician las bromas, incluso las muy pesadas o bárbaras, según se mire. Se hacen sobre todo en la juventud. De los muy bromistas se dice que son “la leche”, como en tantas partes de España, “el acabóse”, “la oca” o “la caraba”. Veamos algunas bromas y burlas que han sido muy populares en la Tierra del Pan.

AVIÓN

Hacer el avión, bajar los pantalones a los chicos y escupirle en las partes pudendas; se hacía por broma o por castigo. Esta expresión significa también abusar de alguien, engañarle.

CANTECINA

Dar una cantecina:tirarse cantos unos chicos contra otros. En muchos lugares la llaman pedrea. El periodista y escritor villalbés Pedro Álvarez dice en Nasa “cantacina”. Amando de Miguel en Cuando éramos niños alude a la “pedrea” en el capítulo dedicado a los juegos infantiles. Asegura que las “pedreas rituales eran de una crueldad que hoy se asimilarían a la delincuencia”. En La Lampreana no era para tanto. Tirarse cantos se consideraba una diablura. Era muy habitual la frase: “¿Un santo ese? Sí, bajado del cielo a cantazos”.

CENCERRADA

Alboroto con botes de lata, cencerros y otros elementos ruidosos que se hace a los viudos y viudas el día de la boda.

LAGAREJO

Dar o hacer el lagarejo: restregar con uvas la cara o las partes pudendas del hombre o de la mujer durante la vendimia.

En algunos lugares, como Villalpando y varias comarcas leonesas, a esta broma otoñal la llaman “lagarada”. Esta es la palabra que emplea también Pedro Álvarez en El vivir humilde (narración “El guardaviñas”), donde hace una descripción precisa y jocosa del acontecimiento; señala que al final las vendimiadoras coronan la cabeza del incauto con sarmientos. En Ansa emplea el verbo “hacer el cebo”, y por el contexto parece lo mismo que lagarejo. En algunas partes a esto lo llaman “bautizar”, verbo muy empleado en las partidas de caza; cuando alguien se cobra por primera vez un jabalí, por ejemplo, se le embadurna la cara con su sangre. Es un rito iniciático muy extendido en las culturas antiguas, porque se cree que la fuerza del animal pasa a través de su sangre –fuente de vida– al cazador.

MOSCARDÓN

Hacer el moscardón, pegar con la mano abierta a alguien, en la cabeza o en las orejas, mientras se imita el zumbido de un moscardón. En la Tierra del Pan aparecían siempre en verano unos moscardones llamados  “gallegos”. Eran muy grandes, volaban al caer la tarde y tenían querencia por los sombreros de paja.

PETACA

Hacer la petaca, plegar las sábanas de tal forma que no se puede estirar en ellas las piernas.

La petaca era una broma que se hacía comúnmente a los recién casados durante la primera noche de bodas, plegando la sábana de arriba, de modo que no se podían extender los pies en ella. Antaño no había viajes de “luna de miel” y la primera noche de bodas se pasaba en el mismo pueblo. Otra broma para recién casados era echar sal gorda entre las sábanas.

PIENSO

Hacer a alguien un pienso, desabrocharle la brageta e introducir junto a sus partes pudendas toda clase de inmundicias. Esta broma era propia del mes de mayo o junio, cuando iban los jóvenes a los prados con las caballerías. Se introducían desde cagajones hasta cardos, galojas, cagada de vaca, etc.