PAJARES DE LA LAMPREANA

Villa de la Tierra del Pan
 

Bromas

Juegos populares

Todos los pueblos poseen un gran repertorio de juegos populares, transmitidos de generación en generación. Se trata de una cultura hoy casi desaparecida, debido a la escasez de niños. De todos modos, hay actualmente muchos libros que recogen juegos y sus canciones correspondientes. En Pajares de la Lampreana, en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, los chicos y las chicas en edad escolar (hasta los 14 años) estaban muy poco en casa, porque no había televisión, ni móviles, ni tabletas; pero sí había muchos chicos y chicas, porque abundaban las familias numerosas. En esas dos décadas había en Pajares cinco maestros y era frecuente que nacieran al año entre 25 y 35 chicos y chicas.

Cuando por la tarde se salía de la escuela, la madre daba el rebojo a los chicos y estos se juntaban con el resto de los amigos. Las chicas, generalmente, cerca de casa. Los chicos solían ir a la plaza o a otros lugares amplios, donde jugaban.

Nunca jugaban juntos chicos y chicas, salvo los vecinos y vecinas cuando se salía a tomar el fresco durante el verano.

 

1.- JUEGOS DE CHICOS

El aro

El aro se rueda con una guía de alambre que lleva una horquilla cuadrangular en un extremo. Se hacía con alambre grueso o se se usaban, rectificados, los aros de las cubas o carrales, más difíciles de guiar. Una buena guía era la que se hacía con el asa o agarradero de las herradas.



El Bailorín

Especie de peonza diminuta que se formaba con el fruto de la jara. El bailorín se bailaba –de ahí el nombre– sujetando el pedúnculo del fruto con los dedos pulgar y corazón, como cuando se da un chasquido, y dejándolo caer en un suelo liso de cemento o baldosa. Era una combinación de maña y buen tino. Ganaba el bailorín que más tiempo permaneciera bailando.

El Chiquilín

Juego de canicas, también llamado tráitele.

El Desconfío

Juego de cartas. Se dan las cartas y cada jugador va echando boca abajo una carta en un montón cantando su número a partir del uno. Cuando otro dice “desconfio”, se descubre la carta y, si coincide con el número cantado, el que la echa se queda con las cartas que hay en la mesa. Si no coincide, se la lleva el que dijo “desconfío”. Pierde el que se queda con todas las cartas.

El Gua

Se hace un hoyo en el suelo, el gua. Los jugadores (dos, tres o cuatro) tiran hacia el gua desde una distancia convenida los chiquilines (canicas), que solían ser de barro cocido. El que quede más cerca del hoyo, trata de hacer gua y después evitar que lo hagan los demás;para ello intenta golpear con su chiquilín el de los demás, alejándolos del gua. Cuando no golpea el chiquilín del otro, sigue jugando el que esté más cerca. Tiene que intentar meter la canica en el gua de tres intentos. Y después ir a por las de los demás.

Otra modalidad es jugar con perras, pesetas o platillos (tapones aplastados de latón de las gaseosas). Se tiran las perras hacia el hoyo desde una distancia convenida y la que quede más cerca trata de hacer gua en tres intentos: úñula, carrúscula y enfúscula. Si la mete a la primera, tiene otros dos intentos para tratar de meter las de los demás. Todas las que meta son suyas. Yasí los restantes, por orden de aproximación al gua.

El Marro

Es un juego con dos piezas de piedra:el marro propiamente dicho, una piedra de tamaño regular puesta de pino y sobre ella se colocaba otra más pequeña, llamada cuchinita. Los jugadores lanzaban una piedra para dar a la cuchinita y desplazarla lo más lejos posible. Al perdedor se le castigaba con los morrales.

El Patacón

Consiste en un pedazo redondo de goma de suela de zapatilla o de caucho. Se golpea de canto en la piedra lisa de una pared para intentar aproximarlo a otro que está en el suelo. Se emplean la cuarta (pulgar y meñique) y el jeme (pulgar e índice) como medidas de aproximación;la mejor jugada era montar un patacón en otro. Si no era así, se procedía a la medida. Se solía pagar en “santos”, perra gordas o platillos, según lo convenido.

Otra modalidad parecida era jugar con perras, pesetas o platillos en vez de con patacones. Se lanzaban las monedas desde las piedras lisas por la cara o la cruz, de forma que salían rebotando a veces a gran distancia. El otro jugar lanzaba la suya y procuraba que quedara lo más cerca posible;se medía generalmente con una paja. El que se aproximaba dentro de la medida, ganaba la moneda.

El Respeluz

Juego de cartas. Se juega echando cartas descubiertas en un montón, mientras se enumeran desde el uno (as) hasta el rey;si la carta que se echa coincide con el número cantado y alguien pone la mano, hay que recoger todas las cartas. Pierde el que las coge todas. Los castigos al perdedor, algunos muy grotescos, iban a veces acompañados de letras jocosas, mietras se le daban cachetes. Cada carta tenía un castigo especial. Con el tres se decía y su letra correspondiente:

Tres, triqui, troque,
por la calle va San Roque,
va diciendo
Dios quiera que no me toque.

Para el cuatro se decía: zapato. Para el cinco, pellizco. Para el seis, un revés. Para el siete, un cachete. Con la sota se canturreaba:

Sota, sotaina,
tu madre te engaña
con una castaña.

Y también:

La Bartola se casó
con la dote de su padre;
como eran tantos hermanos,
la dote no era muy grande.
Lo primero que le dio
fue un justillo sin ojales
y después le dio un colchón
que la lane se le sale.
Y también le dio un candil
que no tiene garabato,
y después le dio un borrico
de noventa Navidades,
que tenía una matadura
de las orejas al rabo.

Al caballo se cantaba:

Caballo, caballo mío,
no te puedo mantener
tienes la cebada al rabo
y no la puedes comer.

Al rey se decía:

Estaba el rey
comiendo arroz,
tanto comió
que reventó.

La Bigarcia

Este juego, que tiene algunas semejanzas con el béisbol americano, lo realizaban los jóvenes durante la primavera en los prados, donde se llevaban los burros, los caballos y las vacas a pastar. Se lanzaba un palo con la mano y otro tenía que darle con la cacha; el que tiraba el palo tenía que ir a buscarlo y, mientras tanto, el que le dio trataba de marcar en el prado, con la punta de una cacha, una figura determinada; al primero que se le hacía la bigarcia se le castigaba con los morrales. Si el que iba a recibir el palo que tiraba el contrario decía “tranco mi culo que me da”, había que lanzarlo otra vez. Se podía pedir dos veces un nuevo lanzamiento. Los morrales consistían en lo siguiente: se cubría la cabeza del perdedor con una manta atada a la altura del pecho y los demás le arreaban mantazos.

La Hinca

La hinca es un hierro bien afilado, que solía prepararse con los dientes de rastras o rastrones. Juegan varios. Se hace un corro redondo y el que tira primero la hinca va haciendo corros más pequeños desde donde está clavada. Son terrenos ganados. No se puede pisar la raya del corro. Se gana lo que se apueste, a veces la propia hinca.

La Joca

Juego de peón con varios contrincantes. Se hace un corro similar al de la hinca y se lanza una moneda (perra gorda, peseta o platillos) al centro. El juego consiste en sacar del corro la moneda con el peón;si se le da según se lanza se llama joca. Para jugar el peón se lanza y se recoge con la mano, siempre bailando, y se le va dando con el rejo a la moneda, para desplazarla. Al final, cuando apenas baila ya, se puede dar un “mazote” con la propia madera del peón.


La Luz

Se forman dos grupos de cuatro o cinco chicos cada uno. Según caiga en suerte, uno de los grupos hace un círculo agarrándose entre sí por los hombros. Junto a ellos está “la madre”, uno de sus compañeros, que trata de evitar que los del otro grupo se monten en ellos. Para ello basta que los toque con la mano antes de que salten para subirse. Cuando alguien ha conseguido montarse en alguien del círculo, la madre puede golpearle en las rodillas con la palma de la mano (nunca con el puño) para intentar apearlos. Gana el grupo que monte a todos sin ser tocados por la madre.

La Rapa

Especie de peonza pequeña con cuatro lados para jugar a los cromos o santos, con perras, platillos, etc. La rapa lleva un mango en la parte superior que se hace girar con dos dedos de la mano;tiene cuatro lados, y en ellos está escrita la letra R. S. D. P., iniciales de “rapa”, “saca”, “deja” y “pon”. En otros lugares se llama perinola o perindola.

La Raya

Pueden jugar muchos a la vez. Se traza una raya recta en el suelo y desde una distancia convenida se lanzan las perras o las pesetas hacia la raya. El que haya conseguido aproximar más la moneda a ella, coge todas la monedas y las lanza al aire mientras pide caras o cruces (también se dice lises). Las que acierte son para él. Mientras salga alguna posición de las pedidas, puede seguir tirando las monedas al aire. Cuando no sale ninguna de la caras o lises pedidas, le toca tirar al que quedó segundo, y así sucesivamente.

La 31

Se dibuja una figura en el suelo. Los jugadores tiran una moneda a cierta distancia para intentar sumar 31 puntos. La casilla superior, la más pequeña, vale 31. La parte que está debajo de ella, 20. Cada uno de los dos laterales, 15. Cada raya, medio punto. El  primero que haga 31 puntos seguidos gana lo apostado. Pueden jugar varios.

Los Alfileres

A este juego –era también de chicas– se jugaba con alfileres. Se tapaban los alfileres con tierra fina, se tiraba un canto y los que asoman eran para quien jugaba. Otras veces se doblaban y se trataba de montar unos alfileres en otros. El jugador tenía que ir sacando los alfileres sin que se moviera ninguno de los demás. Se pagaba con alfileres o con santos. Los alfileres se guardaban espetados en unas mazos rectangulares de trapo, bien mullidos: las almuadillas.

Los Cuadros

Se lanza una moneda desde una raya para meter en algún cuadro. Valen más los de arriba, que son más pequeños y están más alejados.

Pico, zorro y zaina

Juegan dos. Un chico se monta encima de otro; éste debe adivinar en qué posición tiene los dedos de la mano, que hacen el pico (el índice ), zorro (el pulgar) y zaina (la mano abierta), tijereta... Si acierta, se pone encima y prosigue el juego. En  muchas comarcas castellanas llaman a este juego chorromorro.




Otras actividades de chicos

Además de los juegos, los chicos se entretenían con dos actividades para cazar pájaros:

El picapán: llamado en  otras zonas ballesta o cepo. Se montaba con tierra, boñiga y algunas piedras pequeñas. El cebo solía ser un grano de trigo. Cuando se veía que se acercaba un pájaro, se recitaba: "Si pico, me mancho el pico y, si no, me muero de hambre".

El tirafleches, llamado en otras zonas tirachinas. Llevaba una horquilla de alambre fuerte, las gomas y la honda de cuero, donde se colocaba el canto. Había que ser muy hábil para dar a un pájaro.


2.- JUEGOS DE CHICAS

Muchos de los juegos de las chicas iban acompañados de canciones, sobre todo en los juegos de corrro y salto de la comba. Destacamos solo algunos más genuinos:

Antón pirulero

Se adjudican diversos oficios: zapatero, albañil, herrero, médico, madre, etc. La señalada tiene que imitar con gestos cada oficio. Se inicia con la canción:

Antón, Antón pirulero
cada cual, cada cual
atienda a su juego,
y el que no lo atienda
pagará una prenda.

 Este juego, muy común en varias comarcas españolas, es de una gran belleza plástica, porque todas las jugadoras actúan a la vez, bajo la atenta mirada de la directora del grupo.


El Castro

Es el equivalente a tres en raya. El que gana dice: “Castro hecho y bien derecho”. Covarrubias señala en castro:“Lo que por otro nombre llamamos real;lugar donde el essército está assentado en el campo, assegurado con fosos y trincheras, repartidos por sus quarteles, formadas sus calles y sus plaças; y porque la planta suya está lineada y se parece a las rayas del tablero, en que los muchachos juegan con unas pedreçuelas, llamaron este juego el castro”. 







El Corro

 Juego con muchas modalidades y variantes para cantar, como Al corro clarión: 

Al corro clarión,

fuente serena,

quién te lavó el pañuelo

saber quisiera.

Hay variantes, según las regiones.

El Lindoveo

Es un juego propio de chicas, aunque de niños jugaban también los chicos. En Maragatería lo llaman “aliloveo”, deformación infantil de “allí lo veo”. En el juego del lindoveo el que se queda de centinela tiene que contar en voz alta los números convenidos (veinte o treinta), con los ojos cerrados contra una pared o una puerta, mientras los demás tratan de esconderse. Otras veces se entabla este diálogo:

–Al lindoveo.
–Que bien te veo.
–No puede ser.
–Pues echad a correr.
–El que no se haya escondido, que se esconda.

En otras ocasiones se decía:

–Al lindoveo.
–Que no te veo.
–Cuéntalas bien y veinte son.
–El que no se haya escondido, lirín, lirón.

Si alguien toca la pared o la puerta donde está el centinela, sin ser visto o tocado, tiene que decir:“Alzo la maya por mí y por mis compañeros, y por mí el primero”, y comienza otra vez el juego;si le toca o descubre, el centinela dice:“por fulano”, y éste ocupa su lugar.


El Pillao

Se hace un corro con varias chicas y se echa a suertes; a la que le toca, se tiene que quedar; las otras corren y ella intenta coger a alguna; a quien coja, la sustituye.


La Chita

Consiste en un rectángulo trazado en el suelo con varias casas o compartimentos. Se tira la chita, que es una teja bastante lisa, al primer cuadro, y a la pata coja se la va desplazando de cuadro en cuadro, sin pisar ninguna raya ni al empujar la chita, ni con el pie que la desplaza. Después se va saltando con los dos pies los cuadros, sin pisar ninguna raya. En castellano suele llamarse rayuela.



El Caracol

Variedad del juego de la chita, con trazado en el suelo imitando un caracol.



Diablo

Es el diábolo castellano


Las tabas

Es muy popular en toda Castilla, donde recibe varios nombres. Las tabas –huesos de la rodilla de corderos– tienen cuatro caras: hoyo –la parte cóncava o hueca–, taba –la parte convexa o abultada; en otras partes, llana–, pico –la parte lateral más plana–, fondo –la parte lateral en forma de ese–. En otras regiones le dan otros nombres con algunas variantes.


Otros juegos

Hay muchos y muy variados con canciones particulares, entre otros:

–El patio de mi casa.
–Tengo una muñeca vestida de azul.
–Mambrú se fue a la guerra.
–¿Dónde vas, Alfonso XII?

Tole, catole, cuneta



 

  



 

     

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